En el marco de la conmemoración del 12 de octubre, la Facultad de Historia de la Universidad Autónoma de Sinaloa llevó a cabo el conversatorio titulado “12 de octubre: Celebremos la interculturalidad, un acercamiento a nuestra identidad”, evento que fue moderado por Horacio Torres Rincón y Elías Gaspar Félix.
El encuentro contó con la participación del Doctor Rafael Santos Cenobio y la Maestra Stephanie Cortés Aguilar, quienes analizaron de manera crítica cómo los modelos económicos e industriales continúan impactando de forma directa la vida, la cultura y el territorio de las comunidades indígenas en el presente.
Durante su intervención, el Dr. Rafael Santos Cenobio expuso un recorrido histórico sobre el colonialismo y el neocolonialismo en México, señalando que, a pesar de coyunturas históricas como la Independencia o la Revolución, las lógicas de exclusión hacia los pueblos originarios se han mantenido vigentes bajo lo que denominó “colonialismo interno”.
Asimismo, abordó el papel histórico de disciplinas como la antropología, la cual recurrentemente ha omitido situaciones de violencia, despojo y persecución en sus registros tradicionales.
“El colonialismo interno —retomado de Pablo Casanova, quien señala que en México la Independencia, la Reforma, la Revolución Mexicana y hasta la democratización de los años ochenta no le pusieron fin a esta problemática— se refleja en que estos grupos continúan marginados”, precisó Santos Cenobio.
Finalmente, caracterizó el “multiculturalismo neoliberal” actual como un sistema que reconoce la diversidad legalmente en la Constitución, pero que tiende a etiquetar como “rebeldes” a aquellos grupos indígenas que se oponen a megaproyectos que vulneran sus territorios o desvían sus recursos naturales.
Por su parte, Stephanie Cortés Aguilar aterrizó dicha problemática teórica en un caso concreto del norte de Sinaloa: el conflicto socioambiental en la Bahía de Ohuira debido a la instalación de una planta de amoníaco.
La investigadora detalló la importancia ecológica de este complejo lagunar, reconocido internacionalmente como sitio Ramsar, el cual sirve de sustento biológico y económico para generaciones de familias de pescadores.
Explicó que para el pueblo Mayo-Yoreme, el territorio no es un simple recurso explotable, sino un sujeto vivo con memoria, espacios sagrados y una ética de cuidado arraigada durante siglos.
“En estos espacios que les platico se encuentra la cosmovisión yoreme: el monte y el agua tienen dueños y presencias, y guardan sitios sagrados. Para ellos es la forma de decir que la bahía es un sujeto, no un recurso; nombrarla, decir pachijitem —que es donde chispea el agua—, nombrar a la Bahía de Ohuira… Para ellos es un sujeto, una persona, un sujeto no humano”, enfatizó.
Cortés Aguilar advirtió sobre los severos riesgos del proyecto industrial, tales como el aumento de la temperatura marina por descargas de agua caliente y el peligro letal que representaría una fuga química para las comunidades aledañas, evidenciando el choque frontal entre la lógica del desarrollo industrial y la supervivencia de los modos de vida locales.
El encuentro concluyó con una reflexión sobre la necesidad de que la interculturalidad deje de ser únicamente un discurso institucional y se convierta en un respeto efectivo hacia la autonomía, la cosmovisión y la defensa legítima del territorio de los pueblos originarios.






